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SEGURO DE INCAPACIDAD TEMPORAL

 

 

¿Qué es un seguro de Incapacidad Temporal?

 

Mediante el seguro de Incapacidad Temporal, el asegurador se obliga a abonar al asegurado una renta por día de baja laboral motivado por accidente y/o enfermedad.

 

¿Por qué contratar un seguro de Incapacidad Temporal?

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Este es un seguro especialmente destinado a los trabajadores por cuenta propia. Las prestaciones de la Seguridad Social a estos trabajadores en caso de incapacidad temporal son bastante limitadas, y por ello es interesante contratar este tipo de pólizas, que cubren la merma de ingresos producida por la baja.

 

¿Qué cobertura brinda?

 

 La renta diaria se puede contratar para casos de baja por enfermedad, por accidente, o por las dos. El más costoso es el combinado, evidentemente, y luego el de enfermedad y el de accidente, en ese orden.

La cantidad diaria se fija por el propio asegurado, y una vez aceptada por el asegurador, no es discutible en el momento del siniestro. En el momento de la contratación, y en caso de que el asegurado solicite rentas diarias muy elevadas, el asegurador puede solicitar acreditación de que la renta diaria solicitada se ajusta al volumen de los ingresos anuales, y aceptar o rechazar la petición. 

Puntos a tener en cuenta

Normalmente, estos seguros se contratan con una franquicia en días, esto es, que cubren la baja a partir de un número de días, no desde el primero. Pueden contratarse sin franquicia, pero su costo es mucho más elevado, y tampoco parece que las bajas de una semana o menos sean un asunto excesivamente preocupante.

 

Además de la franquicia en días, estos productos, como los de salud, suelen tener periodos de carencia, esto es, periodos en los que la póliza está en vigor, pero no ofrece cobertura. Sobre todo se da en el caso de las bajas por enfermedad. En estos casos, las pólizas suelen tener periodos de carencia de uno, dos o tres meses, para evitar la picaresca de algunos asegurados, que puedan contratar la póliza una vez presentados los primeros síntomas de la enfermedad, aunque antes del diagnóstico, porque si existe diagnóstico, el asegurado está obligado a comunicarlo al asegurador, y si no lo hizo, estamos no ya ante una mera picaresca, sino ante un incumplimiento del deber de declaración del riesgo (artículo 10 Ley 50/80), y en caso de dolo o culpa grave, el asegurador quedará liberado de sus obligaciones.

 

Las bajas por accidente no llevan carencia, porque el accidente es, por definición, súbito, violento, externo y ajeno a la voluntad del asegurado.